martes, 3 de diciembre de 2013

Vida

Necesitaba algo que fuese realmente verdadero. Poder decir, aquí ya no hay falsedad. Y ese era Jesucristo que además había vencido a la muerte, a la falsedad. Había algo en la vida a lo que podía entregar mi vida sin temor a caer en lo falso. Porque Jesucristo había vencido, la Verdad había vencido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario