lunes, 18 de agosto de 2014
Enfermedad
¿Por qué no curó nuestro Señor Jesucristo a todos los enfermos? Los enfermos que nuestro Señor Jesucristo curó, volvieron a enfermar y, finalmente, murieron. Nuestro Señor Jesucristo vino a sanarnos del mal radical, a rescatarnos de la muerte eterna, que es el mal por antonomasia. De ese mal las enfermedades y la muerte son como señales de advertencia, como despertadores o síntomas que nos alertan de su amenaza. Además, mientras dura la historia el sufrimiento paciente de las mismas se convierte en medicina que nos sana del mal de la condenación pues sirven de precio para pagar nuestro rescate.
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